El Chaco con variada oferta turística para el fin de semana extra largo

Las particularidades de las alternativas que se ofrecen a los turistas y a los mismos chaqueños que quieran redescubrir la provincia.

El fin de semana largo del 7 al 10 de octubre se presenta como una oportunidad para disfrutar de los distintos puntos que tiene el Chaco para un descanso que puede incluir naturaleza, gastronomía y relax. 
En diálogo con la Agencia FOCO, el presidente del Instituto de Turismo provincial, Ariel Ybarra, comentó que será una “nueva oportunidad para redescubrir Chaco, el secreto de Argentina. Cuando hablamos de redescubrir es una invitación para los chaqueños que todavía no tuvieron la posibilidad de recorrer nuestro territorio, o que no identificaban al Chaco como un destino turístico. También, por supuesto, para aquellos turistas que nos visitan de otras provincias del país”.
“Quienes acepten esta propuesta van a tener la posibilidad de sumergirse en nuestro Impenetrable, en una experiencia única que combina naturaleza y culturas; también poder vibrar en el territorio que hace 4.000 años el universo regó con meteorito gigantes en Campo del Cielo; y tener la posibilidad de hacerte un mimo y relajarte en el complejo termal de Presidencia Roque Sáenz Peña”, enumeró el funcionario.
En este marco, se impulsa la posibilidad de que turistas conozcan la oferta de turismo rural que permite un contacto con la naturaleza y también con los modos de vivir la ruralidad en toda la provincia. Además, invitan a “disfrutar de nuestros ríos con la pesca deportiva y las actividades náuticas que nos ofrecen los ríos Bermejito, Paraguay y Paraná”.
 
Sabores y diversidad
El chupín de pescado, uno de los sabores que impulsa el Chaco.

Así, desde a cartera turística destaca que “la diversidad” identifica al Chaco, la que se manifiesta “en los Sabores del Chaco, que es un concepto gastronómico que nos permite identificar en nuestro territorio tres polos bien marcados: un polo litoral, con la influencia guaranítica y de nuestros ríos; un polo centro-sudeste, en donde la cocina está vinculada a las chacras productivas, que desde hace décadas son trabajadas por nuestros pueblos inmigrantes; y el polo Impenetrable, en donde el monte, su materia prima y sus métodos de cocción son los protagonistas”.
Con este panorama gastronómico, Ybarra asegura que “el Chaco tiene como objetivo demostrar que es posible producir lo que consumimos y consumir lo que producimos, y también visibilizar las materias primas que tenemos en la provincia y el trabajo de manos de hombres y mujeres en todo el territorio”.
De esta manera, esa materia prima sumada al talento de cocineros y cocineras, “proponen experiencias que superan ampliamente la necesidad básica de alimentarse y terminan siendo experiencias gastronómicas que cuentan historias, que nos permiten viajar por el territorio, que nos permiten remontarnos a otros tiempos. Ésto a partir de una gastronomía como vehículo transmisor de la cultura”.
 
Artesanas de El Impenetrable muestran sus productos.
Artesanas de El Impenetrable muestran sus productos.

Ahora bien, pensando en con qué se va a encontrar el turista cuando visite estos destinos, Ybarra afirmó que “la naturaleza y las culturas en Chaco son protagonistas”.
“Un turista que llega al Chaco motivado por el turismo de naturaleza, por ejemplo, no solamente va a tener una experiencia transformadora, sino que también va a ser un turismo regenerativo, que consiste en el aporte que hace un turista por el desarrollo sostenible de ese destino al que va”.
En ese sentido, particularmente en las inmediaciones al Parque Nacional El Impenetrable, “estamos trabajando con comunidades locales para que a partir del turismo identifiquen una actividad económica complementaria, alternativa a sus actividades tradicionales, que por otro lado siempre han estado muy vinculadas a cuestiones productivas menores o extracción forestal”.
Finalmente, el funcionario chaqueño destacó que “el turismo de naturaleza se constituye no solamente como la gran herramienta para la conservación de ese ambiente natural, sino también como una actividad que permite generar ingresos genuinos, redistribuir y federalizar el gasto turístico, e inyectar en comunidades locales, a quienes por años se les reclamó que sean custodios de un patrimonio natural”.

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