Florencio Randazzo: “El kirchnerismo es un grupo de fundamentalistas que tiene una real ignorancia sobre la gestión”

El diputado nacional participó del Ciclo de Entrevistas organizado por estudiantes de Periodismo de la Escuela de Comunicación. Su apoyo al proyecto de Boleta Única. Su mirada sobre Cristina Kirchner. Y su intención de formar una tercera vía de cara al 2023.

Florencio Randazzo participó de una conferencia de prensa organizada por estudiantes de Periodismo de la Escuela de Comunicación del Grupo Perfil, donde cuestionó a Alberto Fernández por las internas dentro del Gobierno. “Cuando ganó Alberto Fernández, le dije: ‘De lo único de lo que te vas a arrepentir el día que te vayas es de lo que no te animes a hacer’. Se nota que mucho caso no me hizo”, sostuvo.

El legislador nacional de Vamos con Vos también definió al peronismo como “fuerza de asistencia a la exclusión” y que el gobierno actual no representa “absolutamente en nada” al peronismo“Habría que preguntarse qué es el peronismo hoy. A mí me da la impresión de que si la Argentina sigue insistiendo en lo mismo, el resultado va a ser catastrófico”, aseguró Randazzo en el Ciclo de Entrevistas a cargo de Rodrigo Lloret, director de Perfil Educación.

—A partir del tono reciente de Alberto Fernández en sus últimos discursos, ¿qué opinión tiene del Presidente cuando lo ve con esos tonos?

—No soy quién para darle consejos, pero creo que la coalición de Gobierno no encuentra el rumbo en un presidente con poco poder político y cuyo poder lo tiene la Vicepresidenta de la Nación. Siempre digo que la Argentina tiene un régimen presidencialista y no admite que haya delegados, por eso se le hace muy difícil a Alberto Fernández. No se ha legitimado en el ejercicio de la gestión para construir poder, siendo la mejor forma de honrar la política. Cuando uno tiene la responsabilidad pública de resolver los problemas de la sociedad argentina, me parece que estos discursos del presidente no hacen más que alejarlo de la posibilidad de encontrar solución a esos problemas. Acá la búsqueda de chivos expiatorios y problemas estructurales nos impiden que resolvamos problemas como la inflación. Su discurso es buscar culpables, cuando en realidad el culpable es la política argentina que no ha sabido resolver un tema, a diferencia del mundo y los países limítrofes y de la región durante el siglo pasado. Argentina decidió vivir en una economía de mercado, con reglas y leyes que hay que respetar. La idea de que somos distintos nos está condenando a un país sin futuro. Así que yo le aconsejaría todo el tiempo que pierde en internas lo dedique a gobernar ya resolver los problemas graves. Argentina no tiene una política clara y previsible en materia de exportaciones, no discute una nueva ley laboral ni la esencialidad educativa. Creo que son temas que habría que animarse a discutir, independientemente de las posiciones que uno pueda tener.

—Hablando de la Vicepresidente, ¿qué opinión actual tiene de Cristina Fernández de Kirchner?

—Ha tenido un liderazgo muy importante durante una etapa pero, como en la mayoría de la dirigencia política en la Argentina, no está dispuesta digamos a correrse. La política tiene un viejo vicio donde nadie está dispuesto a generar su propio relevo si no son ellos y termina siendo dañino. Con Cristina y Macri se han acentuado unas posiciones intransigentes que terminan siendo un negocio, donde participan los medios de comunicación, encuestadores. Y la mayoría del pueblo argentino está ajeno a eso, pero creo que ha cumplido una etapa. Mi impresión es que seguimos discutiendo el pasado y yo esto se lo he dicho a ella en el 2017. Cuando me ofreció que sea primer diputado nacional, le dije: “Creo que vos no tenés que ser candidata, porque vamos a discutir el pasado y la Argentina necesita discutir el presente y el futuro”.

—Actualmente se debate en Diputados el proyecto de boleta única, ¿usted está a favor o en contra de su implementación?

Creo que sería un avance importante. Yo soy defensor de la modificación de los sistemas electorales, más allá de que el sistema electoral argentino es fiable. Esto es interesante porque muchas veces se quiere descalificar el actual sistema electoral argentino. Eso no implica que los sistemas electorales deban acompañar los cambios culturales, sociales y tecnológicos. De hecho, nosotros hemos llevado reformas muy importantes dentro del ministerio de Gobierno de la provincia de Buenos Aires y después como ministro del Interior. Estos dos ministerios son auxiliares de la justicia Electoral, entonces tenemos una enorme experiencia en eso. Nosotros en el 2003 ya llevamos adelante una experiencia de voto electrónico en un acuerdo con el Tribunal Superior brasilero. Pero no pudimos utilizarlo en la totalidad de los electores porque como había simultaneidad de elecciones, se aplicaba el Código Electoral Nacional. En aquel momento fui a pedir una modificación del Código Electoral Nacional, estando Cristina Fernández de Kirchner como presidenta de la Comisión de Asuntos Constitucionales, y finalmente no se acompañó ese proceso.

—Usted menciona no implica que los sistemas electorales deban acompañar los cambios culturales, sociales y tecnológicos ¿Se refiere a las PASO?

—Yo era ministro del Interior cuando convoque a las fuerzas políticas para discutir las PASO. En general, las PASO son buenas: el tema es que se aplican mal, entonces hecha la ley hecha la trampa en la Argentina. ¿Cuál fue el sentido de la P.A.S.O.? Su sentido es que la selección de los candidatos no quedase en padrones partidarios muy envejecidos y que esa decisión pasara a formar parte del conjunto de la sociedad argentina. A su vez, también que aquellas fuerzas políticas que tuviesen más de un candidato, pudieran dirimirse en una interna. Esto se aplicó muy poco. Cambiemos la utilizó en la última elección en la provincia de Buenos Aires y le fue muy útil en la competencia entre Santilli y Manes. En cambio, eso en nuestro espacio político nunca se permitió. En el 2015 se me niega la posibilidad de competir en la PASO con Scioli y en el 2017 cuando Cristina me niega la posibilidad para después irse y conformar Unidad Ciudadana. Por otra parte, es un tema interesante ya que se garantizó la publicidad audiovisual en forma gratuita a todos los partidos políticos. Debido a que el 90% del gasto de una campaña política iba destinado a los medios, permitió poner en igualdad de oportunidades a aquellos que tenían dinero en sus fuerzas políticas y los que no lo tenían.

—¿Por qué cree el kirchnerismo nunca utilizó las PASO?

—En realidad, en el 2015 había un acuerdo: tome el compromiso público para no ser candidato a gobernador y participar en las PASO. Me parecía que eso fortalecía el espacio. En aquel momento, la Presidenta me pide la fórmula a mí. Yo le planteo una fórmula de concertación con el acompañamiento de un radical, que era Claudia Zamora. Y faltando tres días antes del cierre de listas, se decidió que el candidato a presidente sea Scioli. Y en el 2017 paso exactamente lo mismo. Cuando le planteo no acompañarle pero si competir en unas PASO, ella me dijo: “No flaco, yo no te voy a regalar un millón y medio de votos que no son tuyos”. Creo que la idea es no tener nadie legitimado, ya que cualquier persona con poder propio reduce el poder de Cristina.

—Volviendo a la boleta única, ¿por qué considera necesario que se implemente en la Argentina?

Creemos que la boleta única es un avance importante y tiene un montón de beneficios. Primero produce un gran ahorro en dejar de imprimir millones de boletas. Para tener una idea, en la provincia de Buenos Aires se imprimió 1300 millones de boletas en la última elección. Para que tengamos noción, estamos hablando de un valor de $1,33 por cada boleta. En cambio, con la boleta única se imprime una boleta con todos que totalizan todos los partidos políticos. Uno va a la mesa de votación, se entrega la boleta y se marca con una cruz. Y también debe dejar de existir la necesidad de que las escuelas estén destinadas a los lugares de votación, debido al problema aparejado al otro día con la falta de apertura de las escuelas. Se vota en un centro cívico porque en realidad ya no se necesita un cuarto oscuro sin un pequeño biombo. ¡Imagínense la provincia de Buenos Aires con más de 35 mil mesas en la última elección y con la estructura de fiscales y boletas! Además, rompe con la simultaneidad horizontal. Esto significa que, si hay concurrencia en la elección, se vota con dos boletas diferentes independientemente del régimen electoral que tenga la provincia. Supongamos que en una votación nacional, la provincia que tenga una boleta única tendrá una boleta para la categoría provincial y la municipal. Esto rompe con ese vínculo de la horizontalidad en la cual uno vota presidente y este directamente arrastra al gobernador en la votación. Entonces, no creo que paguen este costo político porque sus argumentos no tienen ninguna solidez. Hay 16 países que votan con boleta de papel partidaria como el nuestro, así que no habría argumento. Incluso la Argentina tiene experiencias exitosas en Córdoba, con la boleta de lista completa, y Santa Fe que no tiene la lista completa pero si la experiencia de la boleta por categorías. Me parece que hay un montón de cosas que se pueden tomar de las experiencias que ya que funcionaron muy bien en la Argentina.

—¿Por qué cree que Cristina Fernández de Kirchner y Alberto Fernández se oponen a la boleta única?

—Porque tiene un gran valor en las estructuras de gobierno, entonces la boleta única pone en paridad de condiciones a aquel que no tiene esta estructura que cuenta con recursos públicos para pagarle a los fiscales, tener millones de boletas impresas y controlar la elección. Básicamente el argumento de fondo es ese. Después no hay ningún otro.

—Analizando las próximas elecciones en 2023 ¿cree que el próximo presidente va a ser peronista?

Habría que preguntarse hoy que es el peronismo. A mí me da la impresión de que si la Argentina sigue insistiendo en solo dos coaliciones de gobierno, el resultado va a ser catastrófico. Argentina tiene un problema grave donde la política tiene la mayor responsabilidad. Pero hay una crisis de valores en la Argentina que se viene profundizando con la destrucción de la familia, de la escuela pública, de los clubes de barrio y la delincuencia. Yo soy del Interior y siempre digo que los ámbitos de socialización eran la familia que te contenía, te educaba y te ponía un límite. Después ibas a la escuela donde también había un límite. Hoy no existe más eso. Entonces, estas coaliciones terminan siendo un negocio para las dirigencias de un lado y del otro pero están ajenas a los problemas de la Argentina. Yo no tengo ninguna duda de que es un negocio. Por eso, creo en la necesidad de que hay que generar un espacio diferente, con gente valiosa en todos los lugares. Hoy empiezan a haber actores muy importantes como Juan Schiaretti en Córdoba, Emilio Monzó que participó en Cambiemos o Facundo Manes. Tenemos que intentar construir una alternativa diferente. Y no asustarnos porque aparecen los fenómenos como Javier Milei.

Florencio Randazzo fue entrevistado por estudiantes de Periodismo de Perfil Educación

—Recién dijo que habría que preguntarse cómo es el peronismo hoy ¿Usted cómo lo definiría al peronismo?

—El peronismo ha sufrido la crisis que han sufrido todas las fuerzas políticas. Sobre todo si uno mira la historia del peronismo. La irrupción en la vida política fue una fuerza de inclusión y de transformación. También lo fue el radicalismo, con diferentes perspectivas y con diferentes sectores sociales. Hoy el peronismo, en vez de ser una fuerza de inclusión, es una fuerza de asistencia a la exclusión. Generadora de planes, con una falta de políticas productivas y sin un Estado con respuestas a temas centrales. La educación siempre fue una prioridad, porque permitía poner en la misma línea a aquellos que  tenían recursos de los que no tenían. Nada de eso está hoy presente. Creo que el gobierno actual no representa absolutamente en nada al peronismo. Esto es el kirchnerismo: un grupo de fundamentalistas que tiene una real ignorancia sobre la gestión.

—Dice que no hay que asustarnos con “fenómenos como Javier Milei”. ¿Puede explayarse en este punto?

Milei es una respuesta a 40 años de fracaso en la política. No es un problema de Milei y ni siquiera es un problema ideológico en su postura. No es un problema de libertarios. El acompañamiento a esa postura no es ideológico. Es una respuesta a 40 años de fracaso de la política argentina.

—Mencionó la necesidad de un espacio diferente, una suerte de tercera vía de cara al 2023. ¿En qué consistiría?

Hay posiciones extremas de un lado y del otro. Entonces me parece que hay que construir un espacio diferente. No sé si una tercera vía, sino un laberinto por el que salís por arribaY en ese armado hay que ponerse de acuerdo en cinco cosas. Primero, estamos de acuerdo de que hay que resolver el problema de la inflación. La inflación se genera por varios motivos, pero uno fundamental es que la Argentina gasta mucho más de lo que ingresa. Y eso no es un tema del liberalismo, de la ortodoxia, de los heterodoxos. Hace poco el presidente de Chile, que es un hombre de izquierda, decía que no es un problema ideológico sino que se trata de tener una macroeconomía sana. No podés vivir de hacer políticas contra cíclicas con un déficit como el de la Argentina durante tantos años. Porque el desfinanciamiento tiene tres canales. El primero es el endeudamiento, donde la Argentina tiene una tasa de endeudamiento en dólares superior a 18 puntos al resto del mundo. Después está la opción de más impuestos, donde no damos más y menos el sector productivo. Y por último, la maquinita. Entonces me parece que es un punto que ponerse de acuerdo en qué tipo de Estado queremos. Nosotros decimos que el Estado tiene cinco funciones: educación, salud, seguridad y justicia, sumado a un plan de promoción del desarrollo e infraestructura. Con ponernos de acuerdo en cinco cosas conformaremos un espacio político que esté dispuesto a discutir los temas. ¿Por qué no discutir temas polémicos como una ley de inclusión laboral? El 50% de los argentinos están en la informalidad y solamente el 25% está sindicalizado. Discutir la esencialidad educativa también genera conflicto. Yo quiero que los docentes estén en el aula y no afuera. Porque lo único que han hecho es perjudicar a los que menos tienen. Eso no implica que el reclamo docente no sea justo. Pero es otra cosa. Yo digo que por lo menos nos animemos a discutir.

—Habiendo integrado el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner como ministro del Interior, ¿tiene alguna opinión sobre el gabinete de Alberto Fernández?

—En lo personal aprecio a muchos de los que son ministros y les tengo un respeto personal. Pero el gobierno tiene un problema de naturaleza política grave donde no hay posibilidad de que algún ministro pueda sobresalir, más que los conflictos internos dentro de la coalición. El gobierno está loteado verticalmente, por lo cual el ministerio de Transporte es de Sergio Massa, el segundo es de Cristina Fernández y eso impide que haya una gestión que resuelva los problemasDesde mi experiencia en la gestión, había una decisión política y un grupo de trabajo donde sabíamos que lo más importante era resolver aquellas cosas que estaban en nuestra área. Nada de eso nada funciona hoy. Es muy difícil cuando hay un problema político como tiene este gobierno. Es casi imposible que haya alguien que pueda sobresalir.

—¿Es cierto que lo convocaron a incorporarse al Gobierno?

Hay ofertas, pero yo no tengo nada que ver con este gobierno. La política general está llena de oportunistas. Yo no voy a aceptar ninguna oferta porque no estoy de acuerdo en nada de lo que están haciendo. No estoy dispuesto aceptar ningún cargo.

—En su primera respuesta recomendaba al gobierno no dedicarse a peleas internas. ¿Hoy el país está frente a un gobierno debilitado?

—Hoy el país tiene grandes dificultades. Tiene un presidente que ha perdido el valor de la palabra y la credibilidad, que es sagrado. Hay muy pocos que le puedan creer. Cuando ganó Alberto Fernández, le mandé un mensaje en el que le dije: “Alberto te felicito, de lo único de lo que te vas a arrepentir el día que te vayas es de lo que no te animes a hacer”. Se nota que mucho caso no me hizo. No me contestó nunca, por supuesto.

—Le agradecemos mucho tu participación en el Ciclo de Entrevistas con estudiantes de periodismo de Perfil Educación y como siempre te damos la posibilidad de cerrar con un comentario final. 

—Me parece valioso que se pueda invitar a distintos candidatos a este Ciclo para saber qué piensa y qué cree. Ojalá que la Argentina encuentre un rumbo y que de acá al 2023 se pueda empezar a transitar un camino más razonable. Es increíble como la política está  divorciada, porque lo que estamos diciendo son cosas de sentido común, de racionalidad. El otro tema, es que siento que hay una resignación general por encima de lo que se puede hacer. Creo que Argentina en poco tiempo se puede hacer y resolver los problemas de la Argentina.  En todo lo que asumi, las experiencias que tuve lo resolvimos todo. El problema endémico de años se puede resolver. Esto es la impotencia más grande que sentís. El Estado tiene que recobrar autoridad, sino no hay país. No hay país que pueda funcionar así y esto no es de derecha ni de izquierda. Planteo cosas que parecen de sentido común y, sin embargo, parece que eso no está presente. No puede funcionar un país así. Es una locura. Tiene que haber una decisión política de terminar con esas cosas. Y no compremos espejito de colores. Les agradezco por la invitación, ojalá puedan ejercer la labor de periodistas independientes, provocadores e informando, que es lo que hoy falta.

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