Negociaciones: el Gobierno nacional le pediría al FMI u$s 44.800 + u$s 4.000 millones

El sitio porteño ambito.com adelanta que el ministro de Economía ultima detalles en función de las necesidades de balanza de pagos, pero sobre todo de la importancia crítica de acumular reservas al comienzo del programa. Pero el dato que hasta ahora no se tenía presente es que habrá una exigente estructura de control y supervisión: “criterios de rendimiento cuantitativos, objetivos indicativos y puntos de referencia estructurales”.

El Gobierno nacional ultima los detalles del acuerdo. Mucha de esa letra también tendrá como destino el anexo que adjuntará en el proyecto de ley que enviará al Congreso. En ese anexo dirá que le solicita al FMI la friolera de u$s 44.807 millones en el equivalente a Derechos Especiales de Giro (DEG), muy cerca del 1.000% de la cuota que le corresponde a la Argentina en el organismo. El compromiso que tomará Guzmán es por 30 meses en el marco de un Acuerdo de Facilidades Extendidas con “acceso excepcional”. Después, se verá.

De esa manera, dice el ministro, podrá satisfacer las grandes necesidades de balanza de pagos, reforzar la posición de reservas y fortalecer la estabilidad macroeconómica. Con este acuerdo (con este dinero prestado) el Gobierno señala que cubriría las obligaciones de recompra restantes en el marco del Acuerdo Stand By de 2018. Además, Guzmán pedirá una financiación adicional de u$s 4.000 millones para estabilizar los niveles muy bajos de las reservas internacionales.

La clave es el acceso al financiamiento

El Gobierno ultima detalles en función de las necesidades de balanza de pagos, pero sobre todo de la importancia crítica de acumular reservas al comienzo del programa. De otra forma, entienden, gran parte de la gestión correría el riesgo de naufragar. La discusión es sobre el escalonamiento de esos desembolsos. Cuanto mayor la suma al comienzo, más chance de no tener que andar peleándose que los negociadores del FMI cada tres meses.

A contramano de lo que se presupone, habrá una árida mecánica de seguimiento en el cumplimiento del programa comprometido con el FMI. Guzmán ha acordado con los negociadores del organismo una larga serie de mecanismos que dejan entrever una exigente estructura de control y supervisión, una especie de garantía de cogobierno de aquí en adelante con la Casa Rosada.

Sabido es que el programa se supervisará mediante revisiones trimestrales y acciones previas. Pero el dato que hasta ahora no se tenía presente es que habrá “criterios de rendimiento cuantitativos, objetivos indicativos y puntos de referencia estructurales”. El FMI le ha exigido a Guzmán que deje todo escrito, un verdadero contrato con cláusulas estipuladas que no permitan discusión alguna sobre el éxito o fracaso de las metas establecidas.

Para eso se incorporará en el documento que se enviará al Congreso los criterios de rendimiento cuantitativos y continuos y los objetivos indicativos, pero los especificará con más detalle en el denominado “Memorándum de Entendimiento Técnico” que trabaja por separado. Las acciones previas, junto con los puntos de referencia estructurales propuestos, también se exponen.

En el marco de los objetivos fiscales anunciados, el Gobierno se comprometerá a cuidar un “piso” del saldo primario que será acumulativo, pero también sujeto a ajustes por gasto de capital y social. También se comprometerá a no acumular “atrasos” en pagos de deuda externa. Se incluye un compromiso de “límite cero” en el endeudamiento con garantía, incluido el endeudamiento a través de repos con garantía de títulos públicos argentinos, contraído por el gobierno federal, los gobiernos provinciales o el BCRA. Pondrá también objetivos monetarios, un límite mínimo de la variación de las reservas internacionales netas no obtenidas en préstamo y un límite máximo del crédito del Banco Central al gobierno.

Punto polémico

Otro de los puntos es la cuestión del crecimiento económico y la inflación. Ámbito adelantó en los últimos días que el documento que se enviará al Congreso marcará el horizonte de proyecciones que planea el Gobierno. Las fuentes sostienen que el documento señala un crecimiento estimado de entre 3,5% y 4,5% en 2022.

Sin embargo, las proyecciones para los años subsiguientes incluidas en la carta de intención, podrían generar alguna pregunta, ya que el crecimiento estimado (y buscado) de la Casa Rosada, en promedio, por año, será de 1,7% a 2,2% anual, es decir, un crecimiento bajo.

Este “aterrizaje” proyectado en la actividad – que seguramente será el encargado de conservar los dólares para acumular en las reservas y comenzar a pagar – se hará, al mismo tiempo, sostienen, reduciendo la inflación, en una brecha que iría entre 35 y 45% aproximadamente para fines de 2022. La promesa que Guzmán girará al Congreso dirá que, en sus planes, estará el compromiso de reducir la inflación 5% por año con fecha de “llegada” en 2024.

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