El Gobierno nacional extendería fideicomiso para contener el precio interno del aceite

Mientras los precios internacionales de los aceites, fundamentalmente de la soja y el girasol, están en máximos históricos, el Gobierno prorrogaría por un año el denominado fideicomiso aceitero, un mecanismo mediante el cual las empresas aseguran el abastecimiento a bajo precio de 29 millones de litros al mes, lo que equivale a un desembolso anual de u$s190 millones para la industria.

Esta herramienta fue reinstaurada en febrero del año pasado por el Gobierno luego de que el Gobierno de Mauricio Macri la derogara y en la práctica vencería hoy, pero lo cierto es que la intención del Gobierno es prolongarla por un año a pesar de las críticas del sector industrial.

Es que desde hace semanas desde las empresas aceiteras comenzaron a manifestar que producto de esta compensación directa al mercado interno, los precios de los aceites experimentan en las góndolas locales un atraso del 130% perjudicando directamente a las empresas que destinan su producto al mercado local.

Tiempo atrás desde CIARA-CEC, la Cámara que nuclea a las empresas del sector, detallaron: “Los precios publicados son responsabilidad del Gobierno, que los fija muy por debajo de toda estructura real de costos. La intervención estatal en precios nunca funciona, y destruye empleo y la producción”, señalaron.

En febrero pasado cuando se había anunciado la puesta en marcha de esta herramienta desde la industria indicaban: “El fideicomiso privado que se constituirá se propone proteger a los consumidores de aceites de girasol y mezcla con el de soja de las oscilaciones externas de esos commodities, mediante un sistema interno de compensaciones que posibilite estimular la libertad de mercado y la libre competencia, garantizando el abastecimiento interno y asegurando precios justos y razonables para los consumidores”, como sostiene la norma oficial.

“Como consecuencia, también se protege el comercio exterior de esos aceites, soja, girasol y harinas al asegurar el cumplimiento de los contratos y obligaciones asumidas con otros países, preservando a la Argentina como proveedor confiable”.

Más allá de la polémica y la presión de la industria, el Gobierno está decidido a encarar la batalla contra la inflación, teniendo en cuenta además que los pronósticos para el inicio de año son poco alentadores, ya que en enero el índice de inflación se ubicaría en torno al 4%.

En este marco también se está evaluando la puesta en marcha de otro fideicomiso para desacoplar el precio del trigo y el maíz en el mercado local en el mercado trigo. El proyecto contempla subsidiar 3,1 millones de toneladas de trigo y 1,5 millones de toneladas de maíz que en la práctica están destinadas a la producción y el consumo de la bolsa de 25 kgs. de harina de trigo 000, la bolsa de 25 kg. de harina de trigo 0000, fideos secos en paquete de 500 g y por último el pollo frío o congelado.

Al igual que sucede con el fideicomiso aceitero, las empresas exportadoras deberían aportar alrededor de u$s150 millones y el monto se calculará por las declaraciones juradas de ventas al exterior (DJVE) que declaran periódicamente.

De la misma manera desde las Cámaras empresarias del agro salieron a criticar la posible implementación de esta herramienta pero lo cierto es que el Gobierno todavía la sigue evaluando teniendo en cuenta los elevados precios internacionales de los commodities en el mercado internacional

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